☽ 3ª Generación: Albor ☾

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Capítulo 10. Tres hermanas, tres maneras de ser.

Mensaje por Saclae el Vie Feb 13, 2015 8:25 am

Capítulo 10:

Capítulo 10: Tres hermanas, tres maneras de ser.



Shion estaba ansioso por descubrir cuál era su regalo de cumpleaños. Sin embargo, Albor no decía ni una palabra y Vrionak tampoco. El hado rojo se limitaba a decirle a su hijo que si quería aprovechar bien el regalo tendría que entrenar su cuerpo. Shión podía leer las mentes, pero por respeto no lo hacía. Si Albor y Vrionak le ocultaban el regalo, debía ser porque se trataba de algo realmente especial, aunque ésto le costara algún que otro sufrimiento.



Vrionak- Si no entrenas y no tienes una buena condición física, jamás podrás sacarle todo el partido posible a tu regalo, Shion.
Shion- ¿Qué me vais a regalar? ¿Una cama elástica?



Vrionak- ¡No hombre!¡No se trata de nada de eso! ¡Venga! ¡Vas a ponerte tan fuerte como yo o más!
Shion- Tan fuerte... ¿Cómo tú? Mmmm... Mira papa, no quiero sonar ofensivo peeero...
Vrionak- En estos brazos de palillo se concentra mucha fuerza, insolente. ¡Venga! ¡A la barra!



Vrionak- ¡No veo esfuerzo! ¡Arriba esas piernas! ¡Esos brazos más tensos!
Shion- ¡Pero, shhhh! ¡Uuuuuuuf!



Vrionak- ¡Contrae y sube! ¡Contrae y sube!
Shion- ¿Pero qué te he hecho para merecer esto? ¡¿Tan mal hijo soy?! ¡Ufff!

Si Shion tenía problemas con el entrenamiento, pronto éstos aumentaron al descubrir que Carpe Diem se había quedado embarazada. El joven había aprendido a separar a Carpe Diem de Tempus cuando llegaba su época de celo y estaba seguro de que lo había hecho bien siempre, sin embargo, el cambio de actitud de la unicornio y su aumento de apetito hizo que al examinarla, su mente se percatara de otra en el interior de Carpe Diem.



Asustado y nervioso, avisó a Albor de lo ocurrido y el rey fingió un pequeño malestar por lo ocurrido, haciendo que Shion no sospechara nada de que aquel pequeño que venía en camino, sería en un futuro su unicornio.

En cuanto a las trillizas, cada una tenía una manera muy peculiar de ser. Gaia solía pasar la mayor parte del tiempo en su habitación practicando juegos como el ajedrez o simplemente mirando por la ventana el mundo exterior.



No obstante, cuando sus hermanas le llamaban para jugar, no solía rechazar estas invitaciones siempre y cuando se produjeran en el interior de la mansión. Gaia no estudiaba en el mismo colegio que Iess y Ada porque nadie la vería y además no le gustaba salir de casa. Por otra parte, sus hermanas estudiaban en el único colegio, instituto y universidad que había en Dragon Valley. Aquel proyecto de que todo el mundo estudiara en un solo lugar en el reino, había sido dispuesto por Albor para que todos entendieran la importancia de pertenecer al reino Hydra. Cuando las hermanas llegaban a casa, solían contar a Gaia lo que habían vivido y sus visiones del mundo.




Iess- Hay una niña que es muy pesada, ¿sabes? ¡Parece que siempre lo sabe todo!
Gaia- A lo mejor lo sabe.
Iess- ¡Qué va! ¡Lo que quiere es llamar la atención?
Gaia- ¿Y?
Iess- ¿Cómo que "y"? ¡Pues que es insoportable!



Gaia- No entiendo por qué te quejas Iess. Es tan fácil como que Ada y tú la silenciéis.
Iess- ¿Silenciarla cómo?
Gaia- ¿No tenéis vuestro poder de rayos y truenos?
Iess- ¡Ah, claro! ¡Jijijiji!



Ada- ¡Hola, chicas! ¿De qué habláis? ¿Puedo jugar?
Iess- ¡Pues claro tonta! ¿Desde cuando tienes que pedir permiso?
Ada- Solo quería ser educada como dice papa.
Gaia- Con nosotras no tienes que serlo.
Iess- Ey, mañana le haremos escupir rayos a la tonta de clase.
Ada- ¡Ohhhh! ¡Siiiiiiiiii! Pero... ¿Eso no podría matarla? Si hiciéramos eso, papa se enfadaría.
Gaia- ...
Iess- Bueno, pues  hacemos que sea como una de esas pelusas que tiemblan y se le estiran los pelos cada dos por tres soltando calambres...
Ada- ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Jajajajaja! ¡Eso sí! Profe... ¡Psssst!
Iess- La respuesta... ¡Psssst!
Iess y Ada- ¡Jajajajaja!
Ada- ¡Oh, mira!
Iess- ¿Eh?



Ada- Fíjate... El cilindro es el todo. El cilindro maneja el bien y el mal. El cilindro te domina.
Iess- ¿Qué? Mucho Señor de los Anillos has visto tú, ¿verdad?



Gaia- Pues yo tengo un triángulo.
Todas- ¡Jajajajaja!

De las hermanas, quienes tenían mejor relación con Shion eran Iess y Ada, las cuales solían pinchar y molestar al alien y viceversa. Gaia no tenía la suficiente confianza con él porque, si bien le había observado por la mansión, nunca se había mostrado ante el joven, aunque esta poca confianza no impedía que viera lo bien que se llevaba con sus hermanas.



Shion- ¡Ey! ¡Ey, tú!
Ada- ¿Quién? ¿Yo?
Shion- Sí, tú. ¿Dónde vas con esta tarta?
Ada- ¿A limpiarla?



Shion- ¡De eso ni hablar, pulga! ¡Dámela!
Ada- Pero...
Shion- ¡Que me la des, leche! ¡Tengo hambre!



Ada- ¿Vas a cenar tarta? ¿De qué te sirve tanto ejercicio entonces?
Shion- Primero, tu padre me ha obligado a , según él, "estar en forma" por ese regalo de cumpleaños que me tiene preparado. Segundo, después de esa tortura china cualquiera tendría hambre y tercero, mi cuerpo pide calorías. Así que déjame convertirme en un gordo feliz, niña.



Vrionak- Shion... ¿Qué haces comiendo eso?
Shion- Disfrutar, papa.
Vrionak- Pero si voy a preparar sushi para cenar.
Vrionak- Deag, el pescado crudo pa vosotros. ¡Azúcar nefasta ven a mis venas!



Iess- ¿Ya está la cena, Vrionak?
Vrionak- Aun falta un poquito, Iess.
Ada- Mira, Iess... Shion el zampabollos. Hace ejercicio para luego inflarse a comer tarta.
Shion- Shhh... ¡A callar!



Iess- Déjale... Se va a poner tan gordo como Carpe Diem.
Shion- ¡Cof! ¡Cof! ¿Perdona, eh? Pero ella está embarazada.
Iess- ¡Oh! ¿Sabías que los hombres se pueden quedar embarazados de los aliens?
Shion- ¡Papa! ¿¡Qué dice esta!?
Vrionak- Yo no sé quién te habrá dicho eso...
Iess- Me lo ha dicho Gaia, que sabe muchísimas cosas.
Shion- ¿Papa...?
Vrionak- Naciste de una mujer, Shion. Alienígena y horripilante, pero mujer.
Shion- ¿Ves, inmunda? ¡Ahora déjame engordar!

Las costumbres de las niñas eran siempre las mismas. Después de toda la mañana jugando, comían en casa, jugaban, hacían sus tareas, volvían a jugar, cenaban y se acostaban. Albor tenía a sus hijas muy disciplinadas y estaba pendiente en todo momento de ellas.



El rey, no sólo les ayudaba con sus tareas, sino que también les acompañaba o jugaba con ellas cuando no tenía tantas ocupaciones.



Sin embargo, los días en los que por su condición de rey, no tenía tiempo para juegos, no podía hablar mucho con ellas pero siempre se despedía y les daba las buenas noches.



Las trillizas eran muy independientes, tanto como lo podía ser Shion y eso gustaba al rey. De esa manera, ellas no sufrirían tanto las decisiones que tuvieran que tomar en un futuro. Dentro de los límites, las pequeñas hacían y deshacían a su antojo sin que nadie tuviera que decirles nada ni las influyera de ninguna manera en su forma de ser.




Iess- ¡Aaaaw! ¡Qué bien que mañana es el festival de verano y no hay cole! ¡Mañana día de piscina! ¡Aaaaaw!



Ada- ¡Uish! Se me ha olvidado mirar a ver si hay monstruos debajo de la cama...  Bue, mañana lo miro... Y si los hay los electrocuto.



Gaia- Mmm... A ver si hoy puedo dormir mejor...

Si bien es cierto que todos sabían que cada trilliza tenía una manera de ser, el tema más recurrente y hablado en la casa era el carácter de Gaia. Muchas veces se levantaba gruñona. No le gustaba relacionarse con la gente, ni salir de la mansión, tampoco que la vieran mucho. Shion no lo había logrado aun, aunque poco le importaba. No como a Vrionak que pensaba que su hijo le caía mal a la princesa fantasmal.



Vrionak- ¿Aun no viste a Gaia?
Shion- No.
Vrionak- No entiendo por qué no se te manifiesta.
Shion- Ni lo sé, ni me importa.



Vrionak- ¿Qué haces hijo?
Shion- Descansar.
Vrionak- ¿Descansar?
Shion- Yo no necesito dormir, papa. Solamente necesito mantener mi mente activa y es lo único que necesito descansar. Además la voy a necesitar activa porque hoy llevo a Iess y Ada a la piscina.
Vrionak- Ya veo... ¡Pues cuida bien de esas dos, Shion! ¡Porque son unos bichos!



Iess- ¡Gaia! ¡Gaia!
Gaia- Dime.



Iess- ¡Vamos a ir a la piscina del reino con Shion! ¿Te quieres venir?
Gaia- No, gracias.
Iess- ¿Pero por qué no? ¡Jo! ¡Nunca haces nada divertido!
Gaia- Para mí, leer es divertido. ¿Os digo yo que os quedéis leyendo conmigo en la biblioteca? ¿No, verdad? Pues dejarme tranquila.
Iess- Vaaaaaaaale, vaaaaaaaaale.

Gaia pasaba mucho tiempo entre libros. Parecía alimentarse con cada letra que leía y no le interesaba nada lo que hicieran sus hermanas fuera de la mansión. La espiritual princesa tenía otras sensaciones y preocupaciones que sus hermanas nunca entenderían. Ellas, se divertían con Shion y vivían su vida como cualquier otra niña.



Shion- ¡Y a la una, a las dos y a laaaas...!
Ada- ¡Tres!



Shion- ¡Qué relax!



Iess- ¡Jajaja! ¡Rayo!
Ada- ¡Ey!



Ada- ¡Rayo, rayo, rayo!
Iess- ¡Basta! ¡Serás bruta!



Shion- ¡Haya paz locas! A ver, esta batalla solo se soluciona de una manera...
Iess y Ada- ¿Cual?
Shion- ¡Viendo quien aguanta más la respiración! ¡Yo cuento! Pero dejarme que me quite esto para poder ver que no hagáis trampas porque sé que sois unas tramposas.
Iess y Ada- ¡Ba!



Shion- Uuuuuno, dooooos, treees...



Ada- ¡Aaaaaaaaaaay! ¡Qué me ahogo! ¡Mi cabeza, me dueeeleeee!
Shion- Has perdido, pulga marrón...



Iess- ¡Gane! ¡Gane! ¡Jajajajaja! ¡El rayo negro vuelve a ganar!

Shion cuidaba y entretenía a Iess y Ada, además de también hacerlo con los unicornios y todo buen acto tiene su recompensa. La recompensa de Shion llegó una noche de luna llena cuando Carpe Diem comenzó a ponerse de parto.



Albor- ¿Ya viene, Carpe Diem? Bien... No te preocupes, que estoy acompañándote.



Shion- ¿¡Ya es la hora!? ¡Chicas, venir! ¡Carpe Diem va a tener a su bebé!



Albor- Al ser primeriza le costará un poco pero, es fuerte... Seguro que nace un potrillo sano.
Shion- Espero que no sufra mucho...
Albor- Tranquilo, todo pasará cuando vea a su potrillo.

Después de unas horas y de mucho esfuerzo, Carpe Diem dio a luz a un pequeño unicornio con los colores del cielo nocturno. Una criatura hermosa que brillaba como las infinitas galaxias de los universos.



Tan bello era el pequeño, que todos se deshicieron en felicitaciones para Carpe Diem que poco a poco iba recuperándose. Shion estaba ilusionado por haber visto aquella escena tan bonita y abrazaba y acariciaba a la unicornio que feliz le devolvía las caricias.




Shion- ¡Muy bien, Carpe Diem! ¡Es precioso! ¡Genial! ¡El unicornio más bonito que he visto! ¡Es...!



Albor- Tuyo, Shion. Tu regalo de cumpleaños, ya ha llegado.


Shion se quedó de piedra ante las palabras de Albor mientras Iess y Ada aplaudían y reían como locas. Vrionak también asentía orgulloso y Albor intentaba evitar la risa al ver la expresión del rostro de Shion que pensaba que estaban bromeando. Ajena a esto, se encontraba Gaia, que no se encontraba en el mismo lugar donde estaba el resto de su familia.



Gaia- ¿Qué es este sitio? ¿Dónde está mi padre? ¿Y mis hermanas?

En un lugar lejano y recóndito, en una montaña árida rodeada de mar, se encontraba Gaia. Debía ser muy temprano, pues el sol apenas despuntaba en el horizonte y un silencio perturbador inundaba aquel sitio. Gaia se desplazó entre las rocas intentando buscar a su familia pero no había rastro de ella. Se sentía asustada y una sensación de inminente peligro la acosaba. De pronto, unas cadenas formadas de luz salieron del suelo y apresaron sus muñecas con fuerza inmovilizándola.



Gaia- ¿Eh? ¿Qué es esto?

La pequeña intentó deshacerse de aquellas cadenas sin éxito y pronto, del suelo comenzaron a salir más sujétandola por distintas zonas de su inmaterial cuerpo.



Aquellas cadenas de luz cada vez aprisionaban con más fuerza y la obligaban a agacharse, quedando cada vez más atrapada. Gaia intentaba moverse, pero al igual que una serpiente, cuánto más  se movía, más se inmovilizaba. Sin que ella lo esperara, el sonido de un peso cayendo del cielo le hizo mirar al frente.  




Gaia- ¡Por favor! ¡Ayúdame! ¡Estoy atrapada! ¡No puedo moverme!



Gaia- ¿Me oyes? ¡Estas cadenas me hacen daño! ¡Quítamelas!

Un hombre, con una armadura y un casco dorado se había posado delante de ella. Tenía unas enormes alas emplumadas y su aspecto era imponente.



El caballero se irguió despacio y se dirigió a ella sin decir ninguna palabra. Serio, observándola fijamente, con un báculo en la mano que a Gaia le resultaba muy amenazante. La niña seguía pidiendo ayuda, pero parecía en vano.




Gaia- ¡Por favor! ¡Quítame esto! ¡Yo no he hecho nada! ¡Socorro!



El hombre alzó la cabeza y Gaia pudo ver sus ojos etéreos, provenientes de otro mundo que la miraban sin piedad. Acto seguido, el caballero alado alzó su báculo y aunque nadie le había dicho a Gaia sus intenciones, ella sabía perfectamente lo que estaba a punto de hacer. Con un terrible grito, intentó que se detuviera, pero no había marcha atrás.



Gaia- ¡No! ¡Por favor! ¡No lo hagas! ¡Nooooooooooo!



Caballero Alado- ¡Hydra! ¡Tu reinado del caos termina aquí!

La luz dio paso a la oscuridad y Gaia sintió que moría, despertando de nuevo de una de sus pesadillas.



Gaia- Otra pesadilla...











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Capítulo 11: Un amigo para Gaia.

Mensaje por Saclae el Sáb Feb 14, 2015 6:35 am

Capítulo 11:

Capítulo 11: Un amigo para Gaia.


El nacimiento del pequeño unicornio supuso una alegría para todos. Gaia, a pesar de su mal carácter y después de despertarse de otra de sus pesadillas, cuando se asomó a la ventana, no pudo evitar sonreír.



La pequeña criatura era hermosa, y aquella característica no podía pasar desapercibida a nadie. Su padre se acercó a Shion y habló con él señalándole al potrillo unicornio que se tambaleaba al lado de su madre. Gaia había observado al alien durante mucho tiempo y sabía que el resto de su familia le quería y mucho. Sin embargo, ella le había escuchado varias veces decir que no le importaba si la veía o no, por lo que en un acto de rebeldía y tal vez molestia, Gaia se mantenía oculta a sus ojos.
Por otro lado, quedaba claro quien era, aunque no fuera su hijo, uno de los protegidos de Albor.




Albor- ¿Tendrás que ponerle un nombre, no?
Shion- ¿Yo?
Albor- Claro, si va a ser tu unicornio. ¿O no te gusta el regalo?
Shion- ¡Sí, sí, sí! Mmmm...
Albor- Ves comunicándote con él mientras yo extraigo leche de Carpe Diem. Es importante que tu le des el alimento el primero para que confíe en tí más que en cualquier otro.



Shion- ¡Hola, colega! ¡Eres precioso! Creo que te llamaré... ¡Galaxy! Tienes los colores de una galaxia...



Shion- Vamos a ser grandes amigos, ya lo verás. Si ya me llevo bien con tu padre, que es bien raro, verás qué bien nos lo pasamos. ¡Jajajajaja!

Cuando Albor le dio el biberón con la leche de Carpe Diem a Shion, Galaxy miró al alien hambriento porque olía la leche materna, así que sin mucha dificultad, el joven pudo alimentar al unicornio por primera vez.



Shion- Tranquilo... No seas bruto que hay suficiente. ¿Quieres que vayamos a ver a tu padre? ¡Ven, sígueme!

Resultaba increíble como aquel pequeño en pocas horas ya podía trotar y galopar. Shion corría por el jardín perseguido por Galaxy y cuando vio que el pequeño confiaba en él lo suficiente, le llevó a la zona de los unicornios donde se encontraba Tempus.



Albor también fue después de dar a sus hijas las buenas noches. Felicitó a Tempus por su paternidad y comenzó a prepararle para una nueva caminata nocturna.



Albor- Shion, acércate.
Shion- Sí, ya voy.



Albor- Vrionak y yo te pedimos que entrenaras tu condición física porque para ser un buen jinete necesitas estar en forma. No obstante, no podrás ser un jinete si no aprendes a montar a caballo. Carpe Diem es más dócil, pero ella tiene que estar con Galaxy lo que dure su crecimiento y él es demasiado pequeño para aprender a montar e intentar entrenarle. Por eso, aprenderás a montar a caballo con Tempus.
Shion- ¡¿Con Tempus?!



Albor- Lo primero que harás será ensillarlo. Sé de sobra que sabes hacerlo. Después quiero que subas y esperes instrucciones.

Shion obedeció a Albor y ensilló a Tempus, acto que hacía en muchas ocasiones cuando Albor tenía que salir con el unicornio y tenía que mostrarse en público, ya que normalmente, el hado cabalgaba a pelo sobre su unicornio.



Shion- ¡Eaaaa! ¡Ahí voy!



Albor- Y ahora, Tempus. Da una vuelta por ahí con Shion como solo tu sabes.
Shion- ¿Cómo solo él sabe? Eso no significará correr, ¿no?
Albor- Adelante, Tempus.



Shion- Ok, Tempus... Despacito, ¿eh? No le hagas caso a Albor. Con calma y sin prisas...
Tempus- ...



Shion- No... ¡No, no, no! ¡Tempus! ¡La madre que te parió! ¡Paraaaaaaaaa! ¡Socorroooooo!

De esta forma, Shion comenzó su aprendizaje en la monta mientras que su nuevo amigo descansaba y era cuidado por su madre.



Por otra parte, la presencia de Galaxy provocaba que las visitas de Vrionak y sobre todo de Iess y Ada se produjeran con frecuencia en el recinto de los unicornios. El pequeño unicornio era la novedad y todos disfrutaban de su compañía, dejando lo que tenían que hacer para jugar con él. Sin embargo, solo una persona no hacia nada de eso y esa era Gaia. Algo cansado de que la niña fuera así, Shion consideró que tenía que aprender a relacionarse con el exterior y a disfrutar de las mismas cosas de las que lo hacían sus hermanas. El alien era capaz de sentir su presencia porque podía percibir su mente y en muchas ocasiones lo que pensaba, por ello, sabía que si había algo que odiara Gaia sobre todas las cosas era que entraran en su habitación sin permiso. El joven sabía cual era el mejor modo de provocar que la espíritu se apareciera.




Shion- Nunca había pasado a esta  habitación. Ahora que no hay nadie es el momento de ver qué cosas le gustan a la supuesta niña invisible.



Gaia- ¿Qué hace este aquí y sin permiso de nadie?



Gaia- ¡Sal de mi habitación ahora mismo!
Shion- ¡Jajajaja! ¡Y aquí está la niña perdida! Al fin puedo ver cómo eres en realidad.
Gaia- Pues si ya lo has visto, salte.



Shion- Oye, pero, ¿por qué?
Gaia- Porque es mi habitación.
Shion- ¿Y no te parece exagerado que durante nueve años no hayas salido nunca de aquí?
Gaia- ¿Y a ti no te parece que con catorce años seas un insolente?



Shion- Sí, lo soy. ¿Y qué?
Gaia- ...
Shion- No he venido a picarte gratuitamente, Gaia. He venido a decirte que te vengas más con tus hermanas y conmigo y no te quedes tan sola. Sé que me conoces tan bien como yo a ti, porque aunque no te haya podido ver físicamente hasta ahora, he podido saber lo que piensas y percibir por dónde te has movido. Ya es hora de saber por qué tu padre confía tanto en mi, ¿no?



Gaia- A ver... No me gusta salir fuera. No me hace sentir bien, ¿de acuerdo? ¡Mis hermanas y tú pasáis todo el día fuera de casa!
Shion- ¿Y se supone que tú serás la heredera de Albor? ¡Tienes que ser más fuerte, niña! ¡Hacer cosas aunque no te gusten!
Gaia- ... Eres un bocazas.



Shion- ¡Es que es cierto! Dime una cosa, ¿no te da curiosidad ver a Galaxy o jugar con él? ¡A todas las niñas les gustan los unicornios!
Gaia- ¡Yo no soy una niña cualquiera!
Shion- Ya... Pero yo sé que te gusta igualmente...
Gaia- ¡Deja de leerme la mente!



Shion- Hagamos una cosa. Yo te ayudo a acostumbrarte al mundo exterior aunque no te guste y tus hermanas y yo pasamos más tiempo jugando contigo dentro de casa. ¿Vale? Repartiremos el tiempo así. Si Albor me enseña a mí, yo te ayudo a ti. ¡Deja de ser tan marginada, Gaia! ¿Qué puedes perder?
Gaia- ... Si eso sirve para que algún día me dejes en paz, está bien.

Con aquel trato entre dos niños comenzó una buena amistad entre Shion y Gaia. El alien dejaba su espacio a Galaxy, que se relacionaba feliz con sus padres, antes de intentar presentarle a la niña.



El pequeño unicornio se acostumbró rápidamente a la presencia de todos los miembros de la familia Hydra y cada vez se hacía más fuerte gracias, en parte, a los juegos que mantenía con su padre Tempus.



Por otra parte, Iess y Ada no necesitaban siempre de Shion para divertirse. Ambas hermanas comenzaban a manejar a la perfección sus poderes eléctricos y muchas veces jugaban lanzándose rayos lejos del hogar Hydra.




Iess- ¡Rayo!
Ada- ¡Rayo!

No obstante, tal y como había planteado Shion, los juegos dentro de la mansión se hicieron más comunes. Juegos a los que muchas veces el propio Albor se unía para estar con sus hijas.



Albor- ¿Y eso es lo que sabéis hacer? ¡Me decepcionáis hijas!
Iess y Ada- ¡Ahora verás, papá!



Shion- ¡Joe! No sabía que Albor jugara también a los videojuegos.
Gaia- ¡Nadie juega mejor que yo!



Ada- ¡Ay, me caí en un precipicio!
Iess- ¡Jajajajajaja! ¡Moriiiiir!



Shion- ¡Venga, Ada, no te rindas!
Gaia- Y.... ¡PUM! ¡Fuera Iess!
Iess- ¡Maldición!
Shion- ¡Jaja! ¡Muy buena, Gaia!


Los juegos no era lo que ocupaba el mayor tiempo para Shion. El alien se distribuía el tiempo entre las trillizas y sus quehaceres. No se olvidaba de Galaxy, al cual cuidaba todos los días, dejando que Carpe Diem se relajara un poco.



Si Shion había sido mimoso con los unicornios de Albor desde que era un niño, con Galaxy lo era aun más. Lo cepillaba una vez por semana y a conciencia, lo bañaba, le alimentaba en algunas ocasiones y jugaba con él.



El vínculo entre ambos cada vez iba creciendo más y aunque Shion no era un hada o un hechicero que pudiera conectar con el alma del unicornio, si podía ser un gran amigo y ésto podía observarse en las actitudes cada vez más cariñosas que dedicaba a su pequeño unicornio.




Las trillizas también visitaban a Galaxy, pero no se ocupaban para nada de él. Ese era un trabajo y obligación de Shion. Aunque fueran hadas, no les interesaban mucho los unicornios de su padre y a Gaia por ser de condición espiritual tampoco. Ellas dedicaban su tiempo libre a hacer lo que más les gustaba.




Ada- Ala, terminado.

Sin embargo, la princesa espiritual sentía curiosidad por el unicornio, ya que a diferencia de sus hermanas, nunca se había acercado a él. Shion terminó convenciéndola para que saliera de la mansión y fuera al recinto de los unicornios cuando hubiera terminado todo lo que tuviera que hacer y ella lo hizo de ese modo. La única condición que ponía Shion para presentarle a Galaxy es que ella se hiciera visible porque, aunque estaba seguro de que los unicornios podían percibir, era mejor mostrarse sinceros a ellos para que pudieran confiar.



Shion- Ese sonido pululante me suena...
Gaia- No te hagas, que sabes que estoy aquí.
Shion- ¡Jajajaja! Vale, vale. Bueno, ven. Acércate.



Shion- Mira, este es Galaxy. Aunque sea más alto que tú y ya casi sea más que yo, no te asustes. Tienes que acercarte tranquilamente pero antes de tocarle, debes pedirle que te conozca.
Gaia- ¿Pedirle que me conozca? ¿Y cómo hago eso?
Shion- Simplemente acerca la mano y él comenzará a olfatearte.



Gaia- ¿Así?
Shion- ¡Sí! ¡Perfecto!



Gaia- Creo que no le caigo muy bien.
Shion- Paciencia... Las cosas que se producen deprisa no suelen ser buenas.



Shion- ¿Ves?
Gaia- ¡Ohhh!

La anécdota de Galaxy y Shion fue comentada por las trillizas cuando volvieron a juntarse. Iess y Ada sabían que al final Gaia se animaría a salir, aunque solo fuera al jardín, porque conocían lo convincente que podía llegar a ser el joven alien.



Ada- ¿A qué Shion es majo?
Gaia- Bueno...
Ada- Si ya te lo dijimos. Es un poco molesto a veces pero, es majo.



Gaia- Lo que no me gusta es que quiera que pase más tiempo fuera. ¡No me gusta estar fuera de casa!
Ada- ¡Ay, a mí sí! ¡El aire, las hojas silbando, los animales!
Gaia- Deag... Lo único bueno que tiene el exterior... Los animales.



Iess- Bueno, Gaia, si algún día llegas a ser reina, tendrás que estar mucho tiempo fuera de casa.
Gaia- U obligar al resto a que se quede en las suyas y no salgan...
Iess y Ada- ¡Ohh! ¡Jajajajajaja!

Gaia, la misteriosa Gaia. Ni siquiera sus hermanas podían llegar a la magnitud del pensamiento de su espiritual hermana. El único que podía sospecharlo era Albor que la había observado desde que era un bebé y además, sabía el destino que le concernía a su hija.



Gaia pasaba mucho tiempo en la biblioteca leyendo libros y lo hacía porque aquellas lecturas le suponían un alimento y un alivio a su mente. La niña sabía cosas, muchas cosas, descubriendo esos conocimientos desde que era muy pequeña. La casualidad hacía que leyera algún libro y mientras lo hacía tuviera sensación de que ya sabía lo que allí ponía. Aprendía las cosas muy rápido y no porque fuera muy inteligente, sino porque parecía que todo aquello que leía no lo asimilaba, sino que lo recordaba.



Nada escapaba al saber de Gaia. Conocía los poderes de las hadas, sus puntos débiles, sus fortalezas, su carácter. Sabía que sus hermanas eran unas hadas guerreras y que cuando atacaran a sus enemigos, Iessenya lo haría primero por manejar el rayo negro y Ada respondería instintivamente lanzando su poderoso rayo blanco. Gaia conocía la verdadera forma de Vrionak, sabía que no era un hado verdadero y nadie se lo había dicho. Conocía los misterios de Dragon Valley, la historia que nadie quería contar.



A ella habían llegado los textos de Rhiela y era consciente de lo que su abuela había hecho y de lo que llego a ser capaz de hacer. Aun no entendía bien los motivos por los que su padre, Rhiela y su bisabuelo Zeode le suponían las únicas figuras de autoridad y de respeto en su aun corta vida. No lo sabía, pero lo descubriría con el tiempo. Mientras tanto, no le costó entender, que su reino estaba destinado a ser el Reino del Caos. No importaba que fuera una niña, no importaba que aun no reinara. Rhiela una vez había demostrado que un rey debía ser siempre implacable, utilizando los medios disponibles a su antojo.
Si Iessenya y Ada portaban la sangre de la Hydra, no era menos cierto que aun no demostraban toda la malicia que atesoraban. No obstante, para ello estaba Gaia. La hermana espiritual regaba la semilla de la malicia entre sus otras dos hermanas, contándoles aquello que los Hydra debían hacer y lo que representaban. Les mostraba textos de Rhiela y cuadros de la hechicera que dejaban ensimismadas a las dos pequeñas hadas. La imagen de aquella mujer se adentraba en sus mentes y su corazón como si de una diosa oscura se tratara. Si Albor se había dulcificado por la presencia de sus hijas, ellas no permitirían que nadie fuera en contra del rey. Aunque fueran unas niñas.



Una tarde, mientras las dos hadas se perseguían por el reino a modo de juego como siempre  hacían, descubrieron algo que no les gustó nada.




Ada- ¡Sí que eres rápida Iess! ¡Pero te ganaré algún día!



Iess- ¡Jajajaja!... ¿Uh? ¿Qué pasa ahí?
Ada- Parece una manifestación.
Iess- ¿De qué? ¿De qué se quejan?
Ada- Ni idea. Hay muchas hadas.
Iess- Ven, sígueme. Vamos a descubrirlo.

Adquiriendo su pequeña forma féerica, las dos hermanas revolotearon entre la gente escuchando las protestas, los gritos y los comentarios. El ablandamiento en el carácter de Albor había provocado que los habitantes del reino comenzaran a protestar por sus derechos puesto que ya no había castigos crueles para ellos si lo hacían. En este caso, las hadas del reino se quejaban de que Albor, aun siendo hada, les daba pocos privilegios y pedían aumentos de sueldo y mejores condiciones de vida. Insignias como Albor, el rey cobarde o traidor era lo que más se escuchaba y aquello irritó en sobremanera a las dos hijas del rey que regresaron a la plaza frente al ayuntamiento.



Iess- ¡Serán desgraciados! ¡Piden más derechos porque papa ya no les castiga por abrir sus sucias bocas!



Ada- Bueno... ¿Estás pensando en lo mismo que yo, hermana?
Iess- ¡Claro que sí! ¡Demostrémosles el poder de los Hydra!
Ada- ¡Sí! ¡Jajajaja! ¡Gaia estará orgullosa!



Iess y Ada- ¡Energía eléctrica a nuestras alas! ¡Qué la tierra escupa truenos!

Issenya y Ada tomaron su forma féerica para que nadie las pudiera ver y concentraron sus poderes eléctricos para invocar una poderosa tormenta eléctrica en Dragon Valley. A pesar de que eran apenas unas niñas, sus poderes, nacidos del poder del propio Albor, eran inmesos y pronto aquella gente lo sabría.



Iess- ¡Rayo!
Ada- ¡Rayo!

Los dos rayos fueron lanzados hacia el cielo, lo que activo una poderosa carga eléctrica en las nubes que hizo retumbar la tierra con poderosos truenos. Lo que después aconteció, sumió a los habitantes en e terror absoluto, pues el recuerdo del cruel castigo de Rhiela regresó con toda su fuerza.



Iess y Ada- ¡Tormenta eléctrica!


Muchas fueron las hadas que fallecieron electrocutadas frente al ayuntamiento y la ley del silencio volvió a reinar en Dragon Valley. Cuando Albor se enteró de lo ocurrido, no pudo regañar a sus hijas porque lo que habían hecho se correspondía con lo que debía de haber realizado él. Dándose cuenta de que en aquellos años se había vuelto débil y de que podría haber puesto en peligro la estabilidad Hydra, felicitó a sus hijas y comenzó  a ser de nuevo el rey implacable de antaño. Aquella noche, la propia Gaia pudo dormir bien.




Sin embargo, los buenos sueños de Gaia no eran eternos y las pesadillas cada vez eran más fuertes y reales, hasta el punto de asustarla de tal manera que le hacían salir de casa.




Gaia- Snif... ¿Por qué sueño eso? ¿Qué significa?
Shion- ¿Gaia?



Gaia- ...
Shion- ¿Qué haces aquí? ¿Y tan tarde?
Gaia- Nada.



Shion- ¿Has vuelto a tener pesadillas?
Gaia- Sí.
Shion- Vaya... ¿Quieres hablar?
Gaia- ¿Para qué? No importa lo que hable si van a seguir viniendo.

Entre Shion y Gaia se había forjado una buena amistad después de tanto tiempo. Aunque Shion aun no había vuelto a manifestar el fuego que corría por sus venas desde que era un infante, el hecho de que Gaia fuera un espíritu puramente ígneo hacía que el alien sintiera una debilidad especial por ella y quisiera ayudarla. Por ello, el muchacho se sentó a su lado esperando a que la niña le contara su pesadilla y así intentar ayudarla.



Gaia- Siempre es lo mismo. La misma historia... Es horrible sentir que mueres sin poder hacer nada por evitarlo.



Shion- Bueno, dicen que los sueños tienen significados ocultos. Tal vez es porque tienes que hacer algo y bajo la forma de simbología del sueño tienes pesadillas que te lo recuerdan.
Gaia- Nada de eso. He leído todo lo que había en la biblioteca de significados de los sueños y esto no tiene nada que ver con eso... Nada que ver.
Shion- ¿Y entonces qué es?
Gaia- ... No lo sé.



Shion- De acuerdo. Yo no sé mucho sobre los sueños... Aunque están directamente relacionados con la mente y de eso sí puedo decir que sé un poco.
Gaia- Te queda mucho por aprender, señorito alien.



Shion- ¿Qué? Bueno, eso lo tendré que decir yo, ¿no crees? A ver si ahora vas a decir que soy un mierdecilla en estas cuestiones cuando llevo conviviendo con ellas toda mi vida.
Gaia- Sé cosas. Muchas cosas de infinidad de temas... Pero, aunque en realidad no conozco nada de los que son como tú, puedo sentir que aun te falta por llegar al máximo de tus habilidades.
Shion- ¿A qué te refieres?
Gaia- Pues no eres solo poder psíquico, ¿no?
Shion- Ah... El fuego... Aun no he conseguido descubrir cómo sacarlo. Pero bue, es tarde. Te voy a demostrar que lo psíquico también es útil.



Gaia- ¿Qué haces?
Shion- He relajado tu mente. De esta manera podrás dormir mejor hoy. Buenas noches, señorita pesadilla.
Gaia- ... Buenas noches alien apagado.



El manejo de las capacidades cerebrales y de la mente que tenía Shion era sorprendente. Realmente había conseguido que Gaia se sintiera más relajada y pudiera dormir mejor. Además de aquello, puede que con el paso de los años, la niña se estuviera haciendo visible y atrayente para otros de su especie, lo que también le ayudaba en las noches en las que no podía dormir. Una criatura, directamente relacionada con Rhiela había comenzado a aparecerse en la habitación de la pequeña, al principio escondido detrás de los muebles.



Y poco a poco dejándose agasajar por Gaia, que sentía que ya había vivido con aquel ser y conocía perfectamente su nombre. Gaia lo sabía todo.




Gaia- Hola Ocaso... Qué bien que hayas venido a verme. ¿Cómo está Forcus?



Gaia- Dale recuerdos cuando regreses. *Le da un beso en la frente*

Los cumpleaños de las trillizas se estaban acercando y Albor había vuelto a ser el rey cruel de antaño con sus habitantes y con aquellos que no seguían el poder Hydra. No obstante, su mejor versión seguía reservada con su familia, con quien era incapaz de tomar una actitud demasiado agresiva aunque en ocasiones tuviera que ponerse serio.



Albor- ¡Tempus! ¡Deja de comerte las frutas del jardín! ¿Ese es el ejemplo que le vas a dar a Galaxy?
Tempus- ...
Albor- No, no me hagas caras. Anda, fuera del jardín los dos.



Albor- Y tú, enano. Serás igual o más bonito de tu padre, pero no seas igual de guarro. ¿Verdad, Tempus?
Tempus- *Moviendo la cola*

Albor abrazó a los dos unicornios e hizo que salieran del jardín para después dirigirse a la biblioteca donde sabía que se encontraba Gaia. Allí, la niña tomaba apuntes de los libros que leía.



Albor- ¿Qué haces hija?
Gaia- Apunto términos que me interesan para buscar libros relacionados con ellos y conocerlos mejor.
Albor- ¿Algún ejemplo?
Gaia- Sí, mira... Arco dorado, lazo de sangre y em... ¡Ah, sí! ¿Podrías ordenar que algún editor, bibliotecario o estudioso de los antiguos textos busque todos aquellos pasajes o evidencias textuales  en los que pueda encontrar todo lo relacionado con el nombre de Zeode?



Albor- ... ¿Y a qué se debe ese interés?
Gaia- Creo que sería bueno conocer los orígenes del bisabuelo... ¿No?
Albor- Sí... Está bien hija. Así será.

Mientras que Albor y Gaia debatían asuntos más serios de los que las otras dos trillizas pudieran imaginar, éstas se dedicaban a mostrar su poder e inteligencia por otros medios. Ambas habían logrado que Vrionak cambiara un poco su apariencia y le ayudaron para ello, logrando un resultado que a ellas les pareció bueno para que el hado rojo dejara de sentirse tan mal con su aspecto.




Iess- Ese peinado y esa ropa te quedan mucho mejor Vrionak.
Vrionak- ¡Gracias, bonita!
Iess- Lo mismo consigues novia y le traes un hermanito o hermanita a Shion.



Shion- ¡Nada de hermanitos, pulga chismosa! Dedícate a comer y meterte en tus asuntos.
Vrionak- ¡Jajaja! Shion, no le hables así a Iess.
Ada- ¿Qué pasa? ¿Viene otro bebé alien en camino? ¿Te has quedado embarazdo ya, Vrionak?
Vrionak- ¡Qué no!
Shion- ¡Qué pesadas!
Ada- Shion, ¿me ayudas con los deberes?
Shion- ¿Ahora quieres que te ayude, tocapelotas?
Ada- ¡Sí!



Shion- El resultado tiene que ser...54.
Ada- ¡Noooo! ¡Ese ya lo hemos puesto y lo he borrado cinco veces!
Shion- ¡Ah, no! ¡Cierto! ¡52! No... ¡50! ... ¿Qué mierda?
Ada- ¡Te dije que era muy difícil!



Shion- ¡Arghh! ¡Es imposible! ¿Para qué materia es esto?
Ada- Es que quiero sacar una matrícula y dijo la profe que solo los que lográramos resolver este ejercicio la tendrían...
Shion- No me extraña... ¡Qué profesora más estúpida! ¡Esta mierdaca no hay quien la resuelva!
Iess- El resultado es 5,4... Tontitos... ¡Jijiji! ¡Buenas noches!



Shion- Mmm... ¡Es verdad! ¡Joder, puta superdotada!
Ada- ¡Bien! ¡Tendré matrícula!

Los pequeños problemas de niños pronto acabarían para las trillizas, porque al igual que Galaxy, su momento de pasar a la siguiente etapa de su vida llegaba.



Algunos convirtiéndose en dignos hijos de sus padres, capaces de reunir en su ser las características más importantes de sus progenitores.



Otros reforzarían su poder y su fuerza junto a la poderosa unión que entre ellos se establecía.



Y los últimos se rodearían cada vez más de oscuridad, estableciéndose los motivos por los que solo uno de los descendientes de los Hydra podía ser el heredero.










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Capítulo 12: Los sentimientos de Shion.

Mensaje por Saclae el Dom Mar 01, 2015 4:54 am

Capítulo 12:

Capítulo 12: Los sentimientos de Shion.




La adolescencia para las trillizas de Albor llegó como la consolidación de la nueva era que estaba a punto de llegar en todo el reino. Iessenya y Ada no lo sabían pero, Gaia se acercaba a una verdad que cambiaría el rumbo en las decisiones Hydra otorgándoles una aceptación de todos aquellos que pertenecieran al envenenado linaje. Lanzando una mirada las hermanas hada, tanto Iess como Ada empezaron a demostrar actitudes que las reafirmaban como un equipo indestructible.





Las dos hadas vestían de manera similar pero el color blanco y negro de sus alas demostraba sus poderes relacionados con la poderosa electricidad. Se compenetraban tan a la perfección que su magia féerica llegó a dibujar el color sobre sus párpados, dándoles las tonalidades que a ambas les gustaban. En cuanto al carácter, Iess se volvió muy disciplinada, lo que le volvió muy terca en cuanto a sus decisiones. Ada se evadía más de las obligaciones y prefería pasar el tiempo creando. Sin embargo, a pesar de sus diferentes gustos, ambas se unían a la hora de elegir qué hacer y dónde ir y a ambas había un factor que les unía sobre todas las cosas: su hermana Gaia.



El difícil carácter de Gaia se oscureció aun más con la adolescencia. Puede que por su esencia de espíritu infernal o tal vez por todo lo que leía, Gaia cada vez sentía con más fuerza la punzada del mal. Sus pesadillas habían logrado que dejara de apenarse por las injusticias y que los sentimientos se fueran borrando de su inmaterial corazón. No obstante, si existía alguien que era capaz de llegar hasta él, ese era Shion. El alien tres años mayor que ella tenía un carácter vivaz e impetuoso.



Disfrutaba de largas carreras en la noche junto a su unicornio Galaxy y se dejaba arropar por el cielo nocturno. Si Gaia poseía un corazón que comenzaba a resquebrajarse en tenebrosidad, el de Shion estaba lleno de luz.



Sin embargo, la luz no tenía sitio en aquella familia envenenada y eso lo sabía bien Vrionak, testigo de la cruel decisión de Rhiela con su hija con él como víctima. El hado rojo estaba preocupado por el carácter bueno de Shion pero lo que no podía ni imaginarse era que la figura de Gaia había detectado esa bondad en el alien y como una terrible serpiente había comenzado a cercar con sus anillos su corazón. La espíritu mostraba un carácter fuerte y decidido, además de una terrible belleza ígnea que poco a poco iba atrayendo al alien como una luz mortal a un insecto. Lo peor de aquella situación era que Gaia había colocado a Shion en un lugar muy alto de su ardiente alma. Era su mejor amigo y por ello, el terrible monstruo disfrazado de bella muchacha espiritual se volvía dócil con su amigo hasta el punto de perdonarle todas sus bromas y provocaciones.





Shion- ¡Gaia! Prometiste que saldrías todas las noches al menos un rato fuera de la mansión.
Gaia- Ya sé que prometí... Pero hoy no puedo.



Shion- ¿Pero y eso por qué? ¡No me pongas excusas que ya te estás cagando!
Gaia- Creo que ya perdí el miedo a salir fuera lo suficiente para que digas esas tonterías. Pero hoy no salgo. Alguien va a venir a verme esta noche.
Shion- ¿Ah, sí? Y... ¿Se puede saber quién te visita a esas horas?
Gaia- Acompáñame y lo verás. Sígueme, vamos a mi habitación.
Shion- Mmm...



Iess- ¡Prepárate! ¡Raaaa-!
Ada- ¡Ni se te ocurra Iess! ¡Nada de almohadas eléctricas! ¡Aquí combate cuerpo a cuerpo! ¡Yahhhh!



Gaia- Mira Shion...
Shion- ¡Coño! ¡Un gato transparente!
Gaia- Se llama Ocaso, mamarracho...



Shion- Ya... ¿Y a mi qué? ¿Te dedicas a tener mascotas transparentes?
Gaia- Él fue la mascota de mi abuela, Rhiela. Es parte de la familia.
Shion- Oh, bueno... Yo me largo. Estos asuntos fantasmales son realmente perturbadores.
Gaia- ¡Jajajajaja!

A Gaia seguía sin gustarle salir a los exteriores pero, Shion había logrado que sobrellevara mejor su estancia al aire libre. Por otra parte, la espíritu tenía otros motivos para salir más de la mansión a parte de contentar a Shion. La joven espíritu quería analizar el reino y para ello debía verlo desde cerca. Bajo la excusa de animarse a salir a los festivales, Gaia lo analizaba todo y todo lo escuchaba, aunque en ocasiones no le dejaran atender aquellos asuntos tanto como ella deseara.



Shion- ¡Txen, tío! ¿Qué tal?
Txen- ¡Ey, tío! ¿Qué es eso qué te está siguiendo?
Shion- Oh, ¿ella? Es Gaia, la hermana de Iess y Ada.
Txen- ¡Así que era verdad lo que decía este desfasado!
Gaia- Buenos días.



Iess- ¿Casa del terror? ¿Asusta a tus amigos volviéndote un fantasma? ¡Já! ¡Voy a probarlo!



Txen- Mi nombre es Txen.
Gaia- Licántropo... ¿Eres amigo de Shion desde hace mucho?
Txen- Prácticamente desde que empezamos en la primaria.
Gaia- Tiene mucho mérito aguantarle desde hace tanto tiempo.
Shion- ¿A mí? Pues porque aun Txen no ha pasado un rato contigo porque tú sí que eres especialita, transparentosa.



Iess- ¿Has visto? ¡Ue, ue! ¡Combinan a la perfección mis alas negras!
Ada- ¡Jajajajaja! ¡Genial! ¡Eres como Gaia pero en blanco! Vayamos a buscar a Vrionak para asustarle.
Iess- ¡Siiiiiiii! Ah, no... El efecto sólo dura una hora. No da tiempo...
Ada- ¡Mierda!



Shion- Txen y yo somos los campeones del concurso de tragones de tartas. Tú que eres tan competitiva... ¿Te animas?
Gaia- Si me animo acabaréis vomitando el cerebro los dos...
Txen- ¡Oh, oh! ¡Qué carácter la princesa! ¡Jajajaja! ¡Vamos si tan valiente eres!
Gaia- Una princesa no acepta nada si no se le pide correctamente...



Shion- ¡Oh, princesa de las malhumoradas! ¡De aquellas que sueltan mierda con sus palabras y que están amargadas! ¿Aceptaría el reto de estos dos poderosos, quiero decir, humildes contrincantes?
Txen- Vaya con la chica transparente.
Gaia- Acepto, vasallo indigno con pelo de hierba seca.
Iess- ¡Yo también soy princesa! ¡Yo también la acepto!
Txen- Mejor, así nos reiremos de las dos hermanitas que van de princesas.



Iess- ¿Preparados? ¡Ya!



Txen- ¡Cof, cof! Pero... ¡Si no deja de tragar! ¡En algún momento tendrá que respirar!



Ada- ¡Vamos Gaia! ¡Por el poder Hydra!



Txen- Me voy a retirar antes de que alguien me vea vomitar detrás de un seto...
Shion- Yo también estoy malísimo... Preveo cagalera vomitiva, tío.
Txen- Esa chica de fuego es de armas tomar. Mola tu amiga. Lástima que sea hija de Albor. Me apuesto el cuello de que cualquiera que intente acercarse a ella acabará con uno de sus pinchos helados metido en el culo.
Shion-...

Las suposiciones de Txen eran lógicas teniendo en cuenta que Albor quería a sus hijas. Sin embargo, el rey estaba ocupado pensando en otros asuntos que distaban mucho de las posibles relaciones y noviazgos que sus hijas pudieran tener.



Albor tenía el presentimiento de que algo se estaba gestando en su reino pero no adivinaba qué era. Tenía la sensación de que los Wyvern no estaban tan inactivos como él podía pensar y que, si no tenía cuidado, algo fuera de sus manos podía ocurrir.




Por ello, se dedicaba a cuidar de su reino y de pasearse de un lado a otro sobre Tempus mientras que procuraba dejar al margen a sus hijas y Shion.



Albor recordaba cómo había sido su adolescencia y prefería que los muchachos disfrutaran de ella en vez de preocuparse de tanto entrenar por el momento. El rey seguía acordándose de su hermana y del poco tiempo que debido a los entrenamientos habían pasado juntos realmente. Albor prefería que, por el momento, sus preocupaciones fueran las de cualquier adolescente.




Gaia- Arrulla el corazón
la ilusión, ese son.
La canción de aquel señor
que al pasado atado es.
Su sola imagen consiguió
hacer salir el dolor
de sentirse un adiós, una sombra.
Llamarás a la virtud,
a la vida más oscura.
El espíritu aulló
a la muy triste luna.
Ser un Hydra es ser pasión,
figura de un mundo que espera
a que caiga la ultima semilla
engendrada de una sangre que hierve
envenenada en las venas de su portador.
Hydra, soy parte tuya.
El camino se cierra y termina en tu figura
dejaré de ser existencia y olvidarán mi recuerdo
pues al verdadero rey regreso
y a la verdad aterradora de no ser yo ni poder serlo.
Ser un alma perdida en la mentira de su sueño.


Dissidia- Hermosa canción.
Gaia- Gracias.

Desde hacía un tiempo y desde que Gaia había buscado incansable los medios necesarios para saberlo todo de su familia, la figura de una anciana demacrada había comenzado a aparecerse en el jardín. Aquella horrible y repugnante mujer parecía tener las respuestas que Gaia tanto ansiaba conocer. La espíritu se quedaba largas horas hablando con ella cuando nadie la veía pero la anciana repetía únicamente y siempre lo mismo: "Visítame en las catacumbas del cementerio. Cuando tu orgullo te deje hacerlo, conocerás todo aquello que deseas."
A pesar de que Gaia quería saber lo que aquella mujer tenía que decir, era tan orgullosa que no podía dejar que nadie le desvelara lo que por sus propios medios podía descubrir. El tema le perturbaba y le reconcomía. Ni sus hermanas ni Shion comprendían su actitud y Gaia no se veía con ganas de contarles nunca la verdad.




Shion- ¿Otra vez sola? ¿Se puede saber por qué ya ni sales?
Gaia- No tengo ganas, Shion.



Shion- A ver... ¿Por qué? ¿Qué te pasa?
Gaia- Nada importante.
Shion- Dijimos que nos lo contaríamos todo. ¡No rompas tu promesa, maldita!



Gaia- Es complicado... Y aun no tengo total seguridad de ello. Cuando esté segura de lo que hacer te lo contaré. Confía en mí.
Shion- No será por eso que dijeron en el parque algunas de que no tenías expresión, ¿no?
Gaia- Ba... ¿Qué me importa a mí lo que digan? Sé por qué lo dicen. Tienen celos de que nos llevemos bien. Es todo.



Shion- ¿Seguro? Recuerda que percibo tus pensamientos y aunque te respete y no los vea, puedo sentir con qué están relacionados. Creo que te molesta o preocupa tu condición de espíritu.
Gaia- Tal vez un poco. Pero no se puede hacer nada para remediarlo.
Shion- Eres bonita, Gaia. Aun con tu apariencia semitransparente no tienes nada que envidiarle a otras chicas. ¡Palabra de alien verdoso!
Gaia- ... *sonríe*



Shion- Cada uno es como es. Mira yo, con los ojos negros como un pozo pero, así soy y así seré siempre. Además, recuerda que yo tengo el privilegio de ver más allá de cuando te quieres poner transparente. Si la gente viera realmente cómo es tu apariencia se caerían para atrás. La hija del rey más hermosa que el propio soberano.



Gaia- Deja de exagerar, condenado alienígena charlatán... Gracias.


Shion sentía debilidad por Gaia. El fuego aun no descubierto de sus venas parecía necesitar la presencia ígnea de la espírtu infernal pero, él no estaba seguro de que lo que sentía estuviera bien. Albor había depositado mucha confianza en él. Durante mucho tiempo entre ambos se había forjado una relación de respeto y confianza que superaba los límites de la contrariedad de los elementos que regían su poder. Por todo ello, Shion temía fallarle al rey por haberse fijado en una de sus hijas. El alien ayudaba a Gaia y le apoyaba en todo lo que podía pero bajo la máscara de la burla escondía sus sentimientos. Era preferible callar por si el sonido del eco de los sentimientos despertaba la ira del terrible soberano.

Ajenas a lo que le ocurría a Shion, Iess y Ada habían tomado la determinación de hacerse emisoras del amor de Vrionak. Durante mucho tiempo Vrionak había estado solo y las hadas deseaban que encontrara una novia. Todo empezó como un reto o un juego adolescente pero, finalmente las hermanas tomaron la seria decisión de que el hado rojo debía encontrar a su media naranja. Ambas se paseaban por Dragon Valley en busca de la candidata perfecta para su querido padrino y no se dentendrían hasta que lo lograran.




Iess- ¿Cogiste el registro de empadronamientos en DV, Ada?
Ada- Seh...
Iess- Bien, esta noche le echamos un vistazo. Filtraremos a todas las mujeres y las iremos clasificando según su estado civil.
Ada- ¡Muajaja! ¡Vrionak pronto tendrá churri!

La búsqueda pronto dio sus frutos. Iess y Ada tenían localizadas a todas las mujeres del reino y gracias a ello iban observando quiénes tenían pareja y quiénes no. La llegada de la primavera y el festival supuso otro punto a su favor, ya que una joven llamada Maya se había establecido aquel año en el puesto de besos. La chica no era una gran belleza pero tenía un aire de ternura que le hacía ser llamativa para todos aquellos que la veían. Intentaba ganarse un dinero para estudiar en la universidad con el puesto de besos y las dos hadas supieron no desaprovechar la oportunidad.



Shion- ¿Qué estáis intentando qué?
Iess- Encontrarle novia a tu padre, sí.
Shion- Pero... ¿Por qué?
Iess- Porque está muy solo y acomplejado.



Ada- ¡Siiii! ¡Le haremos la competencia a Cupido!
Shion- No sé yo si esto será buena idea, pedazo de locas.



Iess- Tú te callas, ¿vale? No vayas a estropear nuestro regalo de San Valentín.
Shion- San Valentín dice...
Iess- ¡Silencio! ¡Silencio! Ahí vienen papá y Vrionak.

Albor había decidido acompañar a sus hijas siempre que podía. Cada vez sentía con más fuerza la presencia de un posible peligro y el rey se mantenía alerta constantemente, lo que no le dejaba fijarse en otras cosas y comenzaba a pasarle factura en el humor.



Albor- Parece que aquí no hay nada...



Iess- ¡Vrionak! ¡He visto a esa chica del puesto de besos decir qué uno de los hombres más atractivos de DV eras tú!
Vrionak- ¿¡Qué!? ¡No me mientas, Iess!
Iess- ¡Qué no te miento! ¡Mira, mira, mira! ¡Nos está mirando! ¿Lo ves?



Ada- Fíjate bien, Vrionak. Tiene un puesto de besos... ¿Por qué no vas y le compras uno?
Vrionak- ¿Os creéis que soy un desesperado o qué? ¿Shion? ¿Tú también?
Shion- Yo no tengo nada que ver, papá. Pero vamos, que tampoco pierdes nada en intentarlo.
Iess- ¿Lo ves? ¡Venga! ¡Aunque sea uno! ¡Queremos ver al gran conquistador que papá dice que una voz fuiste!
Vrionak- ¡Pero eso fue hace mucho tiempo!
Ada- ¡La esencia no se pierde! ¡Anda ve!



Iess- Encima es bonita y no de las típicas gordas feas que se suelen poner en ese puesto a ver si alguien se apiada y les da un beso. ¡Anda ve!
Ada- ¡Vamos, vamos!
Vrionak- Si lo hago... ¿Me dejáis en paz, pesadas?
Iess y Ada- ¡Siiiiiiiiii!



Albor- ¿Qué hace Vrionak?
Iess- Ir a recibir un beso. ¡A ver si cuaja y le conseguimos novia!
Albor- Mmm... Esas cosas no son tan fáciles, Iess.
Iess- Ya, pero por lo menos si le da un beso la tipa esa, se le quitarán los complejos de fealdad que tiene y no le dejan salir casi de la mansión.
Albor- Ya veo...



Maya- ¡Oh! ¡Lo siento Vrionak! Ya he cerrado el puesto de besos... Pero mañana te debo uno, te lo prometo.
Vrionak- ...



Iess- ¡Será desgraciada! ¡Con lo que nos ha costado convencer a Vrionak! ¡Ada, prepárate que a esa la vamos a hacer brillar como un gusiluz!
Ada- Vale. A la unaaa, a las doooos...
Albor- Niñas, es hora de irse a casa. Dejar a la joven en paz. Le ha dicho que mañana vuelva. No seáis tan impacientes.
Iess- ¿Pero no podemos lanzarle al menos uno?
Albor- No.
Iess- ¿Uno chiquitin?
Albor- No.
Iess- Mierda.
Ada- Bueeeno, pues le daremos de plazo hasta mañana.



Al rey le gustaba que no siempre le salieran a sus hijas las cosas como pretendían para que aprendieran a buscar nuevas soluciones a sus problemas. Iess y Ada llegaron a casa refunfuñando y ambas se metieron en la habitación de la primera para seguir tramando un posible acercamiento entre Vrionak y alguna joven. Gaia observó aquel comportamiento y luego vio a Shion con Galaxy desde la ventana. La espíritu decidió preguntarle a su amigo, aunque a él no se le veía muy preocupado por nada que hubiera ocurrido.



Shion- ¿Quién es el mejor y el más veloz?
Gaia- A Galaxy aun le queda para serlo.
Shion- Bueno... Ya llegó la tocapelotas número uno...



Gaia- Hola a ti también Shion. ¿Se puede saber por qué mis hermanas andan de mal humor hoy?
Shion- Sus planes amorokamikazes no les han servido de nada. Es todo... Lo de siempre.
Gaia- Aun le están buscando novia a tu padre...
Shion- No tengo muy seguro que lo consigan la verdad jajajaja ¡Vaya dos torpes!
Gaia- Ya... ¿Qué piensas hacer esta noche?
Shion- Dar una vuelta por DV con Galaxy para entrenar su resistencia.
Gaia- ¿No decías que es el mejor? Aun está lejos de ser como Tempus o Carpe Diem.



Shion- ¡Já! ¿Lo dice quien nunca ha subido sobre un unicornio?
Gaia- Sí.
Shion- Muy bien, te reto. Una carrera por DV. Tu en Carpe Diem que es más dócil y yo sobre Galaxy.
Gaia- No voy a caer en una provocación tan barata...
Shion- Siempre has sido una cagada... Lo entiendo.
Gaia- De cagada nada. A mi no me gana nadie.
Shion- Sube en Carpe Diem y lo veremos.
Gaia-...



Shion- ¿Preparada? Te veo un poco tensa.
Gaia- Tú si que estas tenso, inútil.
Shion- Vamos, señorita amargor. A ver qué es capaz de hacer...




Gaia- ¡¿Cómo se para?! ¡Carpe Diem, quieta!
Shion- ¡Jajajaja! No seas cagona Gaia. ¡Déjate llevar!
Gaia- Si me dejo llevar me caigo, ¡estúpido!
Shion- ¡Jajajajaja! Pues si te caes sígueme volando... ¡Te veo en la meta señorita a la que nadie gana!
Gaia- Grrgrgr...

Las provocaciones de Shion hacían mejorar a Gaia cada día. La espíritu había empezado a enfocar todo su saber en la practicidad de los actos con el fiel objetivo de superar a Shion en todo. El alien era un pilar fundamental de la familia y su cumpleaños fue celebrado por todo lo alto.



En ese momento Shion no lo sabía, pero su figura y su porte se había quedado configurada para ser un poderoso guerrero. El destino tenía reservado a Shion una dura y cruel batalla puesto que, aunque no lo quería así su padre, el que nació entre los Hydra se transformaría poco a poco en uno de ellos.



Y no solo por la fuerza que en su interior guardaba sino por el sentimiento que albergaba por la heredera espiritual. Un sentimiento que se resquebrajaría quedando clavado en su alma una noche que Gaia pidió su ayuda. La noche en la que Gaia Hydra desvelaría el terrible secreto de su oscuro linaje. Las investigaciones de Zeode solo daban a un único punto, un lugar al que debía acudir lo quisiera o no. Allí se encontraba la única verdad pero Gaia, sin decir nada porque no podía demostrarlo, ansiando desvelar la verdad era consumida por el miedo. Solo con Shion a su lado tendría la fuerza suficiente para enfrentarse a Dissidia.




Shion- ¿A qué vienen esas prisas? ¿Qué pasa?
Gaia- Hay algo que debo decirte...
Shion- ¿El qué?



Gaia- ¿Recuerdas que te dije que, cuando estuviera segura de lo que hacer con aquello que me tenía preocupada siempre, te lo contaría? Pues el momento ha llegado.
Shion- ¿Qué...? ¿Qué ocurre, Gaia?
Gaia- Mi padre nunca me dijo nada pero, estoy segura de que en algún momento debería decirmelo. Ahora solo me queda comprobar mi teoría y eso solo puedo hacerlo a un lugar.



Shion- Gaia, déjate de misterios, cojones. Dime, ¿qué mierda pasa?



Gaia- Creo haber desvelado el misterio de mi linaje. Aquello que llevo a mi abuela a renunciar a la inmortalidad y lo que hizo que mi padre abandonara a mi tía... Acompáñame esta noche al cementerio, Shion. En las catacumbas de nuestro reino está la respuesta.
Shion- No veo el motivo por el que debas estar preocupada Gaia. Haz tu vida y deja los misterios. No tienes por qué seguir con lo que han hecho tus antepasados si tu quieres vivir otra vida. Te lo he dicho mil veces.



Gaia- Shion... No puedo escapar... Ella me está esperando.
Shion- ¿Quién?
Gaia- Dissidia...



Shion- Gaia, no voy a dejar que nada malo te pase. ¿De acuerdo? Si necesitas ir a las catacumbas te acompañaré, no te dejaré sola.



Gaia- Gracias, Shion pero... Solo ten en cuenta una cosa. Lo que hay ahí dentro es probable que cambie todo. Cuando salgamos te daré la oportunidad de alejarte de mi familia antes de que sea demasiado tarde. No me importa que el mundo arda pero tú eres el único que no quiero que sufra. ¿De acuerdo?



Shion- ¡Gaia, tonta! Nada va a cambiar entre nosotros. ¿Crees que me voy a alejar de mi amiga porque su familia haya hecho cosas malas? ¡No seas idiota! Vamos a las catacumbas. Verás que lo que tanto te preocupa luego no es nada...
Gaia- Shion, lo siento...  Está bien, vamos.





Dissidia- Llegó el momento. Te estoy esperando sabiduría, regresa a nosotros.






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Capítulo 13: Hydra.

Mensaje por Saclae el Dom Mar 01, 2015 4:31 pm

Capítulo 13:

Capítulo 13: Hydra.





Tal y como lo había pedido Gaia, ella y Shion se dirigieron aquella noche al cementerio de Dragon Valley para visitar las misteriosas catacumbas a las que nadie podía pasar. A pesar de que el lugar era oscuro y que Shion detectaba trampas, éstas no reaccionaban con su presencia. Después de un largo rato caminando, bajaron a una enorme sala que parecía ser el fin del camino.



Shion- ¡Este sitio es grande de pelotas!
Gaia- Ya queda poco.
Shion- ¿Y cómo lo sabes?



Gaia- Por el estandarte del dragón sobre las escaleras. Lo que buscamos debe estar bajo nosotros.
Shion- Adelante, pues. Yo iré primero.



Gaia- No, Shion.  Iré yo sola. Tú quédate aquí.
Shion- ¡Ni hablar! No te he acompañado para quedarme a las puertas. Yo voy sí o sí.
Gaia- Pero...
Shion- No hay peros que valgan.

Shion y Gaia  bajaron por las escaleras y se encontraron en una sala llena de oscuridad debilmente iluminada por una tenue luz azulada. Ambos estaban acostumbrados a aquel tipo de luz, pues era la misma que bañaba la mansión Hydra. La sala no contenía nada más que dos estatuas de dragón que lucían con intensidad y una enorme puerta con un pedestal que contenía un libro frente a ella. Gaia, sabiendo perfectamente lo que debía hacer porque así parecía recordarlo se colocó delante del libro.



Shion- Ehhh...
Gaia- Hay que leer el libro para abrir la puerta. Está protegida por un conjuro y solo alguien que pertenezca a los Hydra puede realizarlo.
Shion- Oh, está bien, está bien. Te escucho atentamente.



Gaia- "Puertas que custodiáis el camino a los infiernos, defensora de la guardiana de la terrible Hydra, a vosotras os lo ordeno...



Gaia- "Nada escapa al ojo del dragón infernal que mira en mi alma intentando hallar el aliado a quien puede dejar pasar. Si no soy aliado, si soy enemigo esencial del reino del caos, que me consuma este libro con su fuego devastador.



Gaia- "Para abrir la puerta se desvelará la imagen verdadera de quien la debe atravesar"



Gaia- ¡Puerta de los infiernos, te ordeno que muestres el camino!



Shion- Impresionante... ¡Se está abriendo!



Gaia- Ya podemos entrar Shion... No te separes.
Shion- Tampoco quiero hacerlo.



Gaia- ...
Shion- ¿Y este sitio?... Solo tiene un dos estatuas de dragón y una piedra que brilla como su maldita...



Dissidia- Tú... Aquí no puedes pasar.

La voz de Dissidia sobresaltó a los dos jóvenes. Gaia había perdido su forma espiritual y parecía una humana corriente mientras que Shion sufría un repentino ataque que le dejó tirado en el suelo sin poder moverse.



Shion- ¡¡¡¡Aghhhh!!!! ¿¡Qué es esto!?

La reacción de Gaia ante semejante desafío no se hizo esperar. A pesar de que su forma espiritual había desaparecido para mostrarse como una mortal más ante las puertas del infierno, sus poderes seguían intactos. La joven Hydra sintió sus venas arder y amenazó de manera grave a Dissidia, quien se encontraba en una esquina de aquella pequeña sala.



Gaia- Él entrará siempre donde yo esté.

Dissidia guardó un momento silencio y después detuvo su ataque contra Shion permitiéndole levantarse.



Dissidia- Como tú ordenes... Mi rey.
Gaia- ¿Estás bien, Shion?
Shion- Sí... Ya no me duele nada... Aunque vaya bienvenida. Primero me quiere pulverizar la tipa esta y después me adula.
Dissidia- Por tí no iba, estúpido.



Shion- ¿Cómo?
Dissidia- Sé a qué has venido Gaia. Has venido a confirmar lo que ya sabes. Aceptando que el alien esté presente, preveo que la política de secretismo Hydra finaliza contigo. Justo como estaba planeado.
Gaia- ...
Shion- Gaia... ¿Qué dice? No la entiendo.



Dissidia- Silencio, alien, y presta atención. Gaia solo necesita la confirmación, pero tú tendrás que saberlo desde el principio. Esta piedra que tan inútil te parece es la verdadera puerta al infierno. El reino infernal del caos. El lugar donde duerme la Hydra.
Shion- ¿Vais a decirme que ahora va a salir un bicho gigante de esa piedra? ¡Pff!



Dissidia- Llevas viviendo mucho tiempo con la Hydra. Siempre has estado a su lado. Tanto tú como el pelele de tu padre.
Shion- ¡Oye, no te pases! Con mi padre menos y, por otro lado, no te pienses que soy idiota. Ya sé que el Albor es el rey Hydra. Hasta ahí llegamos todos.
Dissidia- ¡Jajajajaja! ¿Albor? Albor solo es una parte del verdadero rey.
Shion- ¡¿Eh?!
Gaia- Papá...



Dissidia- Albor, la segunda pieza del tablero y la última en desaparecer.
Gaia-...
Shion- Gaia, vámonos de aquí. Esta loca quiere confundirnos.
Dissidia- Pobre iluso, pobre ignorante. Observa bien, pues la verdad se desvelará ante vuestros ojos pero para ello, la sabiduría y el conocimiento debe dar su permiso... ¿Verdad, Gaia?



Dissidia- Une tu poder al mío y despertemos las imágenes del pasado, al verdadero ser. ¡Rey Hydra, muéstrate ante nosotros! ¡Se dueño de la sabiduría que te pertenece!

Gaia se acercó a la piedra que estaba siendo activada por Dissidia y con ayuda de su poder las imágenes comenzaron a inundar en la sala. Un fulgor azulado y de muerte cegó a Shion por unos segundos y cuando la luz se disipó lo único que podía ver eran imágenes.



Gaia y Dissidia habían desapaercido. Parecía transportarse a gran velocidad entre diferentes mundos viendo muchas imágenes hasta que de pronto, todo se detuvo y quedó frente a una figura que le infundió terror y respeto. A partir de aquel momento, la voz de Dissidia  fue lo único que pudo escuchar.




Mi nombre es Dissidia, sacerdotisa del Reino del Caos, el verdadero Reino Hydra, ubicado en los abismos del infierno. Allí, los Hydra pugnamos por regresar de nuevo y unir el mundo superior con el nuestro para crear el eterno Reino del Caos.



Nos movemos como una plaga que infesta y devora todo a su paso, servidores de la escama del dragón de infinitas cabezas, dirigidos por un único soberano.



Nuestro señor, el gran conquistador, el demonio más poderoso. Nacido de la tenebrosidad para devorar la luz, consiguió hace siglos salir del infierno y sembrar el terror en la tierra. Las legiones de guerreros Hydra consumían todo a su paso y los pueblos comenzaron a ser sometidos a nuestro poderoso imperio.



Los colores cian y negro, nuestra insignia se levantaba en banderas que ondeaban en todos los continentes. Las almas de todos los seres nos pertenecían y las lágrimas de los conquistados eran absorbidas por nuestras ansias de poder. Su nombre era el designio de una catástrofe. El rey Hydra, la eterna tenebrosidad, rey de demonios...



Zeode Hydra.

Lo teníamos prácticamente todo, habíamos logrado tener casi todo el control de la tierra. El suelo se ennegrecía bajo nuestras pisadas y sin embargo... Los siervos de la luz descubrieron una manera de detener a nuestro señor. Una isla, la única isla que quedaba por conquistar para llegar a los reinos flotantes. Zeode acudió para asestar el golpe definitivo en lo que parecía ser una tierra que se volvía cada vez más estéril pero lo que su orgullo no le dejó ver, fue que se trataba de un poderoso punto de luz.



Los guerreros de la luz consiguieron apresarlo con las cadenas doradas del sol, inmovilizándole por completo. El más poderoso de ellos decidió asestar el golpe final sacrificándose para volverse la luz que atraviesa las tinieblas.




Caballero Alado- ¡Hydra! ¡Tu reinado del caos termina aquí!



Lo que no pudieron imaginarse aquellos ilusos de luz era que nosotros también podíamos sacrificarnos por nuestro señor y así lo hicimos. En un intento desesperado por salvar a Zeode, misión que tengo por vida, realicé un conjuro que aniquiló a todos nuestros ejércitos ofreciendo sus almas para impedir su muerte definitiva. Zeode desapareció de la faz de la tierra y se convirtió en poder. Ese poder lo custodié hasta que llegara el momento en el que pudieramos desarrollar el plan para su regreso. Debido a que él ya no estaba y su magia y poder era lo que nos hacía fuertes, también por el derroche de energía que realicé, al igual que los pocos que quedamos, me consumía lentamente cuando salía fuera de los infiernos, quedándome con la figura de un anaciana que estaba más muerta que viva. No podía aguantar mucho tiempo fuera, por lo que no podía desaprovechar las pocas posibilidades que tenía de traer al soberano de vuelta. Mi objetivo era simple, inducir el poder de Zeode en un hombre para que, cuando fecundara a su mujer, el niño que naciera fuera la reencarnación de nuestro señor. Zeode nacería como un humano normal sin poderes, lo que le permitiría escapar a los ojos de la luz. Aunque su veneno perdurase por siempre en sus venas, su esencia fue dividida y se presentarían poco a poco conforme nacieran los herederos. El propio Zeode daría origen a su esencia y ella regresaría poco a poco a él hasta completar su resurrección definitiva.



Cuando nació de la humana, el recipiente se destruyó y su falso padre se quitó la vida al ver tal horror. Junto a él mis poderes también se recuperaban poco a poco, lo que me permitió adquirir la imagen de una anciana con un aspecto más sano aunque mi piel parecía caerse por momentos. No podía alejarme de Zeode, pues su veneno me permitía mantenerme fuera de los infiernos.



Mi objetivo era criarlo hasta que fuera un joven y pudiera comenzar a sembrar la fatídica semilla que daría comienzo a su recuperación. Debía criarse como un niño normal, pero al haber perdido toda su esencia, su veneno no hacía daño, no era tóxico y yo debía provocar que el ácido en sus venas saliera.




Dissidia- ¿Has terminado tus tareas?



Zeode- Sí.
Dissidia- Pues largo de aquí.


Debía tratarlo de manera dura y seca para que su corazón se fuera endureciendo. Le quité toda ilusión de sobrenaturalidad para protegerlo pero, aun así, algunas criaturas como los dragones se sentían atraídos por su presencia. Lógico, teniendo en cuenta que era el soberano Hydra.



Sin embargo, mi presencia evitaba cualquier contacto que pudiera tener con estos y demás seres que, atraídos por mi oscuridad, también nos visitaban.




Dissidia- Otro más...



Dissidia- Todavía no es el momento.



Zeode- ...



Dissidia- Este no es tu lugar.



Dissidia- ¡Perece!

Tal y como estaba planeado, el muchacho creció y se comprobó que era completamente Zeode sin su esencia.



Entonces llegó mi momento de partir y le dejé ver lo sobrenatural que a partir de aquel día le rodearía. Él huyo mientras yo regresaba a los infiernos a la espera de tener que salir de nuevo para que todo siguiera su curso. El próximo objetivo era encontrar un recipiente adecuado que diera a luz a la primera y más importante parte de la esencia de Zeode: su maldad.
La bruja blanca de la que se enamoró siendo humano fue el objetivo perfecto. Al no quedarle nada de lo que era realmente salvo su físico y el veneno de su sangre, Zeode pudo enamorarse y engendrar la primera pieza del tablero. Su maldad estaba en camino.



Cuando la niña nació, comprobé satisfecha que, efectivamente, era la maldad de Zeode hecha carne. Solo el mal es capaz de consumir la luz con tanta facilidad y ella así lo hizo. Instintivamente, fue acabando con su madre poco a poco.



La intervención con ella y su amiga sin personalidad fueron necesarias para que Zeode volviera su corazón piedra al fin. De ese modo, nunca podría sentir la maldad de su hija, ni detenerla.



Rhiela, la maldad del soberano Hydra. Tan grande e imponente como el sentimiento de Zeode. La pura representación de la crueldad de nuestro rey demonio. Ella no podía explicarse por qué se sentía tan unida a su padre. ¿Qué era aquello que la tenía tan atada a su figura paterna? Y es que ella misma le pertenecía y a él debería volver. Cuando el cuerpo terrenal de Zeode murió por segunda vez, su verdadera figura se originó en su reino a la espera de que todas las partes de su esencia volvieran a unirse.



Rhiela ansiaba la inmortalidad y por ello tuve que intervenir. Fue la primera en entrar a este lugar y ver toda la verdad. La hechicera no podía ser inmortal, puesto que su destino era regresar a su verdadero ser. Ella solo era una pieza más y como la maldad de Zeode, debía regresar a él.



Comprendió perfectamente lo que le tenía que decir y lo aceptó. Al fin y al cabo, no le quedaba otra opción. Ella sería inmortal de todos modos aunque solo fuera una parte de un ser superior. Su condición de maldad le hizo entender el bien Hydra y por ello lo dispuso todo para la llegada del nuevo heredero.



Cada parte de Zeode sabe, inconscientemente, cuál es la siguiente que debe aparecer para que el proceso se complete de manera correcta. Por todo esto, Rhiela tuvo un dilema con sus dos hijos, hasta que por fin pudo comprobar que Albor era el siguiente.



Albor, el poder de Zeode. A pesar de manejar el elemento helado, Albor era en sí mismo el poder que albergaba Zeode y por eso su condición de hada. Es la última pieza que debe regresar a nuestro rey. Cada año que pasa, se hace cada vez más fuerte, recuperando lentamente su condición de poder magnánime.



Renunció a su vida porque entendió que no podía escapar de lo que realmente era. Aceptar lo que se es para poder regresar, es el dilema de los herederos de Zeode, de su esencia dividida.



Albor renunció a los sentimientos, consciente de que solo era el poder de un ser superior y que su misión era regresar en forma de fuerza demoníaca cuando Zeode regresara.



La siguiente pieza... Ya la conocéis. Gaia nació recordando pasajes de su pasado como Zeode. Sus pesadillas no eran más que el recuerdo de lo que ya vivió una vez. Así, cuando uno de los herederos muere, el tablero que rige el progreso de resurrección de Zeode se activa.



Así ocurrió con Rhiela, cuando el propio poder derrotó a la maldad.



La esencia maligna regresó a Zeode y éste recuperó una parte de su esencia perdida. Albor lo vio en aquella batalla, cuando vio salir la torre de siervos de los Hydra.



Mientras él batallaba para salvar el reino que le había dejado Rhiela, su madre, maldad eterna regresaba a su cuerpo original y el Rey Hydra despertaba por unos segundos.



Ahora que ya habéis visto la verdad, es el momento de continuar.


Impactado por todo lo que había visto, Shion no podía decir palabra. Dissidia y Gaia habían regresado con él a la misma sala.



Dissidia- Te dije que esto cambiaría el rumbo del secreto Hydra.



Dissidia- Gaia, como la sabiduría de Zeode, no dudo en que sabrás exáctamente que debes hacer para continuar con el linaje.



Gaia- Así es.



Dissidia- Rhiela comenzó con el reinado Hydra para ir conquistando territorios y prepararlos para la llegada de Zeode.
Shion- ¿Estáis...captando aliados?



Dissidia- Exacto. Zeode gobernará los dos mundos convertidos en el Reino Hydra, pero para ello, Gaia debe continuar con la tarea que se la encomendado.
Shion- ...



Dissidia- Cuando tu vida acabe, regresarás a Zeode.
Gaia- Lo sé...



Dissidia- Lucha por continuar el linaje. Es lo único que te queda. Cuando Zeode regrese, en parte tú también lo harás aunque en realidad no seas nada... Pero ¿qué es mejor? ¿dejar de existir para siempre? ¿o regresar aunque sea porque eres una parte de un ser superior?



Gaia- Ya lo he entendido. Vámonos Shion.
Dissidia- Sabiduría de nuestro rey, se implacable por el bien de nuestro reino.

Recuperando su forma espiritual, Gaia salió rápidamente del cementerio seguida de Shion que aun no podía creerse lo que había visto.



Shion- Gaia, espera... No irás a creer...
Gaia- Sabes tan bien como yo que todo es verdad. Solo soy una mísera parte de un demonio que espera despertar.
Shion- Gaia...



Gaia- ¿Sabes qué es lo peor, Shion? Que yo mismo siento la necesidad de hacer todo esto. No me siento completa, no siento que este sea mi lugar. Siento lo mismo que sintió mi abuela Rhiela y siente mi padre. Los tres necesitamos regresar a nuestro señor aunque dejemos de ser vidas independientes... Es una oscuridad tan poderosa y atrayente que no podemos negarnos a ella y por ello ni siquiera intentaré renunciar a mi destino. De todos modos no podría.



Shion- Si para hacerte feliz debo ayudar en el regreso de un terrible demonio, lo haré. Los Hydra son mi familia. Ya es demasiado tarde para que me aleje de vosotros. Si he de ser un guerrero Hydra, un seguidor vuestro... de Zeode, lo seré. Lucharé porque regreses, aunque sea bajo la forma de sabiduría de ese demonio.







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